Por Santiago Sicard H.
Considero que muchos estarían de acuerdo conmigo en que se mantiene vigente la premisa de que la información es la clave para las buenas decisiones. Sin embargo, la discusión sobre el tipo de información que es relevante a la hora de invertir parece estar cada vez más abierta.
En las mesas de negociación y entre los inversionistas recurrentes y los especuladores de los mercados, usualmente solían existir candentes e interesantes discusiones sobre la maximización de beneficios y rentabilidades entre aquellos que invertían confiados en sus análisis fundamentales y aquellos que lo hacían basados en sus análisis técnicos.
Los primeros, por supuesto, defendían sus estrategias de inversión refugiados en la relativa seguridad que les daban la evaluación, análisis y estimaciones de las variables y datos más relevantes del mercado y del activo específico en el que estaban invirtiendo, siempre buscando establecer el valor teórico de largo plazo del activo. Utilizaban como insumo para sus decisiones de inversión la información macroeconómica, financiera y operativa que se entendía estar íntimamente relacionada con la oferta y la demanda y consecuentemente con el valor del activo en el que invertían. Los segundos, por su parte, lo hacían desde la relativa tranquilidad que les otorgaba su premisa de que el precio de mercado de un activo en bolsa siempre refleja todas las variables que lo pueden afectar y, por tanto, acudiendo a estudiar los movimientos e indicadores estadísticos de los precios es posible predecir las variaciones futuras del precio de los activos. La información más importante en este caso eran los datos históricos de precios.
La discusión normalmente finalizaba cuando alguien mediaba y concluía que mientras la información empleada fuera la correcta, ambos tipos de análisis (el fundamental y el técnico) eran rentables y no se contradecían sino se complementaban porque el fundamental indicaba en dónde invertir y el técnico cuándo hacerlo y en el mediano plazo terminaban convergiendo.
Con los recientes acontecimientos en los mercados internacionales, especialmente las situaciones que generaron la volatilidad de precios en la acción de Gamestop y en el valor del Bitcoin, queda la sensación de que quizás la información más relevante para invertir podría resultar no ser efectivamente aquella que es precisa, cierta y adecuada, sino aquella que lleva a la acción a un buen número de inversionistas. Cada vez parece ser más cierto que la educación de los inversionistas y asegurar la objetividad, transparencia y claridad de la información que estos reciben es absolutamente relevante y que los participantes de los mercados y los reguladores debemos hacer esfuerzos extraordinarios en ese sentido. Quizás, por eso, es que en República Dominicana hay un creciente interés en esta materia y han surgido diversas plataformas de redes sociales y de medios de comunicación con ese propósito. Por mi parte, comparto esta preocupación y por eso estaré produciendo el programa radial SUMAS para promover y profundizar la educación financiera de los usuarios del sistema financiero y proporcionarles información relevante para sus decisiones de inversión y de financiación.

